Rincones olvidados

By Pilar Perez Baz

Posted by Pilar | abril - 30 - 2013 | 34 Comments

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Mayo del 1978

Se está haciendo tarde y empiezo a pedalear con tanta fuerza que las amapolas que han invadido los campos de barbecho se presentan ante mi como un mar de sangre. Quizá es un presagio de la inevitable caída que me va a destrozar el quinto pantalón en un mes, y de  la consiguiente preocupación de mi madre.

Mi cara hace rato que decidió competir con el color del paisaje, y lamentablemente está ganando la batalla.

Mis manos aprietan con tanta fuerza el manillar, que los nudillos van a acabar abriendo la piel que los cobija.

Los asustadizos ratoncillos que corretean por el asfalto, se esconden entre la maleza que salpica la cuneta.

Y mi corazón late con tanta fuerza que su sonido es capaz de acallar el gran alboroto de mi pequeña caja de herramientas.

Por suerte, la carretera por donde decidí iniciar esta loca aventura, no suele estar muy transitada y esto me va a dar una gran ventaja para poder regresar al vuelo sin que ningún coche me eche a un lado y propicie así una nueva caída.

El aire que me acompaña en este frenético trayecto, se cuela entre mis pulmones y los atormenta golpeándolos sin piedad. Pero cuando respiras aires de aventuras y libertad, mezclados con miedo y curiosidad, las sensaciones que borbotean por todo tu cuerpo compensan todo el mal rato que pudieras haber pasado.

Tengo la impresión de haberme tragado un mosquito y ahora estoy tosiendo sin ganas pretendiendo deshacerme de él, pero parece que ya es tarde y ahora forma parte de la comida que hay en mi estómago.

Por fin veo la torre de la iglesia, creo que voy a llegar a tiempo…

Mientras pedaleo no puedo evitar acordarme de la primera vez que me subí a una bicicleta, tengo vagos recuerdos de mi triciclo, pero la imagen de mi primera bicicleta no se me olvidará nunca.

Al principio no pude tener toda la autonomía que debiera representar “dar una vuelta en bici”,no. Los ruedines que habían incorporado me quitaban protagonismo, pero por suerte evitaron las primeras caídas y me ayudaron a practicar sin miedo, hasta que estuve preparada para el gran momento, el momento en el que pudiera tener completa independencia con mi bici.

¡Sin ruedines!

A partir de ahí, todo era cuestión de entrenamiento.

-¡Mira mama! Sin una mano

-¡Ya sé sin dos manos!

- Ahora sin pies ni manos…

Desde luego las caídas que protagonicé fueron más increíbles que las hazañas anteriores.

Las piruetas que llegué hacer con mi bicicleta eran dignas de los mejores circos, pero lo que no había superado era el reto de ir al pueblo más cercano, ninguna de mis amigas lo había conseguido así que yo quería ser la primera.

Esa mañana me había propuesto conseguir llegar al pueblo de al lado, pero cometí un error, no calculé bien los tiempos y me quedé a medio camino…

Lo que sucedió fue que cuando llevaba recorrido más de una hora, me di cuenta de que aún no había alcanzado ni la mitad del camino, así que decidí dar la vuelta y guardar el secreto de mi fracaso, pero para ello tenía que llegar puntual a la hora de la comida y así no levantar sospechas.

El sol estaba en su momento más rabioso y mi cara parecía que iba a fugarse con él.

Por fin llegué a la punta del pueblo y logré esquivar las miradas de los que vivían en la primas casas.

¡Salvada!

En mi casa se comía a las dos en punto de la tarde y aún faltaban unos minutos para que el reloj marcara esa hora, los justos para ayudar a poner la mesa a mi madre y que todo surgiera con la mayor naturalidad del mundo.

-¿Qué hay de comer mama?- Grité desde el aseo pequeño mientras me lavaba la cara y las manos.

Mi madre entró en el aseo para contestarme y….

Ya no hubo salvación para mi…No recordaba ni la caída, ni la herida que me hice y menos recordaba el pantalón roto. Pero mi madre clavó su mirada en mi maltratada rodilla, y es en ese preciso momento cuando lo recordé…Acto seguido puse un gran gesto de dolor ;-) eso siempre me salvaba…

¿Y tu? ¿Te salvaste de alguna caída en bicicleta?

@PilarPerezBaz

34 Responses so far.

  1. Consuelo dice:

    Como escribes! Me encantan tus relatos costumbristas. Me hacen recordar la niñez y las innumerables caídas de la bici y de pie. ¡Por algo me llamaban pies redondos!. Recuerdos preciosos y de alguna manera hacen volver a la niñez. Gracias

    • Pilar dice:

      ¡Gracias a ti Consuelo! Me da una alegría verte por aqui… :-) Y me encanta que me cuentes estas anécdotas :-D
      ¡Un besazo preciosa!

  2. Yo la última vez que me caí en Bici fue en 2010 me hice una fisura en el codo del brazo derecho un mes con el brazo en cabestrillo, dos meses con rehabilitación, y el brazo recuperado.

    • Pilar dice:

      Pues si que fue mala suerte Jorge…menos mal que ya solo es un recuerdo ;-) Ahora a pensar en otros momentos más gratos :-)
      Un besazoooo

  3. Cómo me gustan tus historias Pilar, ayer no pude echar un ojo a ningún post, pero hoy por lo menos leo el tuyo, que siempre me ayudan a desconectar durante un rato. :)

    Pues yo era una fanática de la bici, iba siempre como loca y la compartía con mi hermano pequeño, pero lejos de caerme…, provocaba que se cayera él…
    Buena pieza era yo, con o sin bici. ;)

    • Pilar dice:

      ¡Qué carcajada me acabas de sacar mi querida Tania! Buenísimoooo La de trastadas que se podía hacer con los hermanos…jeje en mi caso con mi hermana ;-) ¿Sabes? Me acabas de dar una idea para un próximo post. Graciasssss
      Un besazo preciosa.

  4. Marta Martínez dice:

    ¡Historias de bicicletas y de caídas! Todos tenemos unas cuantas :-) En la mía no soy yo la protagonista principal, sino mi hermano. Hacíamos una carrera en bici cuando la rueda delantera se le metió en un bache de la calle (era cuando las calles no estaban bien asfaltadas) y salió volando contra un coche que había aparcado. Se rompió la nariz y se magulló una pierna. Él siempre dijo que no valía, pero yo contaba aquella carrera como una victoria más para mí…

    • Pilar dice:

      Y es al día de hoy que seguro se lo recuerdas ;-) Un historia muy competitivaaaa jaja
      Gracias por contárnosla Marta.
      Mil besos por ese recuerdo tuyo.

  5. Esther dice:

    Pilar ni te cuento!! Yo me empotré contra un bordillo y otro día contra una pared… Lo peor es que en aquella época llevaba gafas… En fin!! Después de la tercera caída en un campo de coles, decidí que cuando fuera mayor ya me sacaría el carné de conducir… Así lo hice pero.. no llegué a aprender núnca a ir en bici!! Besos!

  6. Pilar dice:

    Aún no puedo creer como pudiste caerte en un campo de coles… :-D Eres única e inimitable mi preciosa Esther :-)
    Gracias por recordar conmigo
    Te mando un abrazo muy fuerte.

  7. Joel Pinto dice:

    jajajajajaja……..¡¡Qué divino escribes!!!! Pues yo me salvé de unas cuantas caídas, pero recuerdo con mucha claridad una:

    Íbamos un grupo, Juan Carlos con su hermano, Leandro, Bryan, José Rafael, Carlitos, mi hermano Héctor y yo, bajando por una cuesta muy, muy empinada, y por supuesto cogimos muchas velocidad. Yo era el menos ágil e iba de último, haciendo mi mejor esfuerzo por alcanzar al grupo.

    Cuando al fín parecía que lo estaba logrando y que había alcanzado una velocidad tan buena como para unirme a ellos o superarlos, era por que ellos estaban frenando para cruzar y volver a casa por la calle del colegio de las monjas.

    Cuando me dí cuenta de que eso era lo que pasaba, solamente pude poner la sirena y gritar a todo gañote: ¡¡¡Cuidadoooo!!!! y me estampé por el lateral de la bicicleta de Juan Carlos y quedamos los dos tumbados en el suelo, con las bicis vueltas un desastre y con los correspondientes moretones y rasguños.

    Días de bici. Memorias de guerra :-D

  8. Pilar dice:

    :-D memorias de guerra y heridas de guerra… pero que momentos felices :-) Gracias por compartir este recuerdo que hasta me ha hecho poner la mano como para evitar el desastre jeje
    Ha sido genial conocer esta anécdota de tu infancia.
    Un Besazo querido amigo

  9. Pues yo estoy intentando recordar, y debía de ser muy prudente, porque aunque he montado mucho en bici no recuerdo ninguna caida espectacular. ¡Jajaja!
    Ahora, cuando pongas uno de caidas en moto, entonces no te librarás de mi.
    ¡Un besote!

    • Pilar Pérez Baz dice:

      ¡¡¡Ofelia!!! ¡Con lo impresionante que estas tu en moto!
      Si que tengo reservado algunos recuerdos de aventuras en moto ;-) Allí nos vemos jeje Mientras tanto te mando un abrazo muy grandeeeeee

  10. PIlar, qué maravilla ¡ Esa facilidad para hacernos reir, llorar, emocionarnos, recordar ….. yo me apunto a la bicicletada que propone Joel. Recuerdos de cuando pequeña, muchos como todos vosotros, y recuerdos de no hace tanto también. Montar en bici nunca se olvida, pero claro no es lo mismo nuestras bh que las de ahora. De entonces la bh que nos trajo mi tío de Alemania, con freno en los pedales ¡¡¡ Y de ahora la de la amortiguación en el volante, ¿qué ocurrió? que en plena masa crítica de los viernes de final de mes, me caí de boca por delante del manillar, en mitad del grupo ¡¡ Eso si es pasar verguenza ¡¡ Jajajaj…..
    Besos ¡¡¡ Siempre es una maravilla se parte en tus historias Pilar ¡¡¡

    • Pilar dice:

      ¡Ay Cristina! Eso si que es caerse con públicoooo
      jaja Seguro que tuviste aplausos y todo…
      Lo que me parece realmente maravilloso es poder conocer esos recuerdos tuyos tan fantásticos. En este pasaste vergüenza, pero seguro que lo recuerdas con ternura ;-)
      ¡Un besazo Cristina!

  11. María R. González-Calatayud dice:

    Siempre que leo tus post me vienen recuerdos maravillosos a la memoria. Y lo cierto es que no recuerdo ninguna caída espectacular de la bici, pero sí aquellas aventuras de ir con las amigas al pueblo vecino, robando algunas uvas, aún sin madurar, de los viñedos cercanos al camino. En el pueblo siempre nos tomábamos una cañita, era parte del encanto, y a la vuelta, los chicos del pueblo nos perseguían y se metían con nosotras mientras huíamos a toda velocidad, pedaleando sin cesar y con las caras rojas…¡Y llegábamos a la hora de la comida! Un besazo enorme, y un millón de gracias, Pilar.

  12. Josune dice:

    Muy bonito Pilar. Me has hecho recordar una caída que tuve en casa de unos tíos. Cuidaban el cesped y las flores como si fueran niños, con decirte que no se podía pisar la hierba. Y yo me caigo encima de unas hortensias preciosas. Me hice bastante daño pero en lo único que pensé fue en salir corriendo, disimular y cuando vieron las flores y preguntaron no fui capaz de decir ni mu. Que miedo!!

    • Pilar dice:

      Josune, no me extraña nada que pasaras miedo, me está dando miedo a mi…que susto pasasteeeee jaja Parece que la caída ni te dolió pensando en las hortensias ;-)
      Gracias por recordar conmigo Josune.
      Un besazo muy grande.

  13. ¡¡ja ja ja, querida Pilar, qué momentos sobre la bici!!
    ¿Caídas dices??
    No tuve tantas para los riesgos que corríamos por aquellas épocas.
    Recuerdo una vez, cuando íbamos cuesta abajo mi primo y yo. Yo cogí tal velocidad que pasé una zanja al vuelo, seguí y no me pasó nada…, ¡¡que suertuda!!
    ja ja ja, quizá por esas experiencias tan atrevidas, hace muchísimos años que no cojo una bici…, pero el otro día estaba pensando en que me vuelve el gusanillo… y ahora, al leer tu relato…
    ¡¡ya os iré contando, ja ja ja!!
    Muxuss!!

  14. Pilar dice:

    ¡No dejes de contarnos Amaia! Te diré que a mi también me entra el gusanillo de vez en cuando, a ver si al oír tus nuevas aventuras en bicicleta me decido yo también :-) Gracias por tu agradable visitada querida amiga.
    ¡¡¡Muxus!!!

  15. Juan Urrios dice:

    Tremendos costalazos nos hemos dado, éramos 7 hermanos, yo el segundo, a 5 Km cuesta arriba había un pantano al que subíamos varias veces diarias ya que la gracia era a ver quien ganaba a la bajada. La verdad es que se alcanzaban velocidades respetables con lo cual los costalazos estaban garantizados. A mitad del camino había un paso a nivel por el que la vía atravesaba la carretera bastante oblicua, un día y no me preguntes como, metí la rueda en la vía y salí por las orejas, lease por el manillar. Muchos años después y por supuesto perdida la practica y la juventud decidimos repetir la experiencia a modo de recuerdo, no fuimos capaces de subir los 5 km ni uno de los 7 hermanos, para no hacer el ridículo antes las mujeres y novias y que pensaran que estábamos en el pantano, nos quedamos en un pueblecito intermedio, en un buen bareto y nos pusimos de cerveza hasta arriba, de eso si que fuimos capaces. Como disfrutamos con esas Orbeas y BH´s !, sin marchas ni nada, pero tenían luz y dinamo !.
    Un fuerte abrazo Pilar, que buenos recuerdos despiertas, hoy día con la adicción que tienen a las maquinitas, estoy seguro que no los van a tener, pero es lo que tienen…

  16. Pilar dice:

    Juan, cada vez que me cuentas las historietas de tu entrañable infancia me alegras el día :-) Me encantan tus aventuras infantiles :-) ¡Son geniales!
    Gracias por tu visita y por tus recuerdos ;-)
    Un fuerte abrazo.

  17. Montse dice:

    ¿ Cómo se me ha podido pasar a mi este post? Las prisas de ahora, que nada tienen que ver con aquellos momentos que nos haces revivir de un plumazo, con esa facilidad tuya, única, genuina, como tú. La bicicleta fué el regalo más deseado, para mi. Un día, al fin, mi padre me dijo que cuando le enseñase que sabía montar, me la compraba. Esa tarde aprendí en la bici de un amigo…No tuve ninguna caida, quizás porque mis amigos me hicieron prudente con sus caidas, lanzándose por “la cuesta de la muerte”. Yo nunca me tiré…Me sigue apasionando montar en bici, quizás porque cuando estoy con ella, en el fondo, me acompañan todas esas sensaciones, las atrapo en el manillar y me las llevo rodando conmigo

    • Pilar dice:

      “la cuesta de la muerte” Aunque tu prudencia te impidió tirarte…¡Eso si que suene a aventura!
      Me encanta que atraparas sensaciones en ese manillar tuyo Montse, no las dejes escapara nunca mi querida amiga.
      ¡Un besazo grande!

      Gracias por tu visita :-)

  18. Pilar,
    Tengo el placer de anunciarte que te he nominado a los Best Blog Awards como uno de mis blogs preferidos.

    Para seguir el protocolo, deberás llevar a cabo algunas acciones que podrás ver en mi blog:
    http://recetariosecreto.com/nominada-a-los-best-blog-award/

    ¡Enhorabuena!
    El Recetario Secreto de Rosita Cocinillas

  19. Maru dice:

    Con la bici tuviste menos percances, pero con la moto si te acuerdas te metiste en la cocina de una vecina

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