Rincones olvidados

By Pilar Perez Baz

Posted by Pilar | febrero - 12 - 2013 | 24 Comments

Cestas

Hoy contemplé el día y me encontré mirándolo como la enfermera que inspecciona una herida difícil de curar…

Alguna solución que otra inventé para poder cortar la hemorragia y combatir las malditas bacterias que perjudican nuestro país, pero no creo que fueran legales así que viajé a mis recuerdos y llegué a la estación de los oficios perdidos.

-“Por parte del señor alcalde se hace saber…”

Cuántas veces escuché al pregonero informar sobre algún suceso importante en la vida de nuestro pueblo, y sin embargo lo tenía olvidado. Ahora regresan a mi memoria anécdotas divertidas y las típicas frases que venían a continuación del pregón.

-¿María que ha dicho “Bolita”?

Así llamaban a nuestro pregonero, un hombre pequeño, con piel tan maltratada que sus horrorosas gafas eran capaces de hundirse en los grandes surcos que dibujaban su cara. Pero lo más gracioso era que su tono de voz no era ni muy clara, ni muy potente, así que recordé como la tal María se encogía de hombros y me preguntaba:

-Eh ¡Niña! ¿Qué ha dicho?

-Que van a cortar el agua a las cinco.

-Ah, eso será por la avería que hay por donde la Engracia.

Bolita llamaba la atención de los ciudadanos con una descalabrada corneta y a continuación anunciaba a voces asuntos de interés público que los responsables del ayuntamiento querían dar notoriedad por su carácter urgente. También, si necesitabas dar a conocer alguna noticia, por unos duros podías contratar sus inestimables servicios.

Una vez perdí el reloj de la comunión (por aquel entonces uno de los regalos que te hacían cuando celebrabas tu primera comunión era un magnífico reloj) El disgusto de mi madre fue tal que mandó a Bolita pregonar tal fechoría con la esperanza de que alguien lo encontrara y lo recuperáramos…un poco ilusa mi madre con este acto tan vergonzante que no vergonzoso para mi, aún me pongo colorada solo recordarlo…Algún día os contaré como perdí mi reloj   ;-)

Pero no solo recuerdo al  pregonero de mi pueblo, también tengo maravillosos recuerdos de los artesanos de mi pueblo, como el cestero, un hombre amable que aguantó pacientemente nuestras “idas y venidas” por su lugar de trabajo, no solo se resignó a vernos jugar entre las mimbres, sino que también se molestó en explicarnos su oficio. Ahora me doy cuenta de la suerte que tuve en conocerlo.

Estaría horas hablando de los oficios perdidos y de los artesanos que llegué a conocer y siempre llegaría a la misma conclusión:

¡Qué pena que se hayan perdido estos trabajos!

Quizá alguien pueda encontrar solución a su situación laboral volviendo a recuperarlos… ¿Quién sabe?

Por cierto, ¿Tú tienes algún recuerdo de estos entrañables oficios?

Me encantaría que nos lo contaras.

@PilarPerezBaz

24 Responses so far.

  1. Fui una niña de ciudad, y nunca tuve ocasión de ver a ningún pregonero. Conozco la figura por lo que he visto en algunas películas (Pilar, un día tienes que escribir sobre aquellas pelis de Alfredo Landa y compañía), por lo que me han explicado mis abuelos y, ahora, por lo que cuentas aquí. Realmente, los pregoneros cumplían una función social muy importante en los pueblos. Muy bonito, Pilar.

    • Pilar dice:

      Hola Marta!!! Estoy contenta de haber podido explicarte un poquito más la figura del pregonero.
      Gracias por tu visita y tu recomendación :-)
      Un fuerte abrazo!!!

  2. Querida Pilar: siempre nos haces encontrar ese recuerdo que habíamos perdido. Yo no recuerdo al pregonero, pero en los tiempos en los que tenía mi abuela la tienda de mercería, tenía dos “cinturoneros” , que hacían los cinturones a medida para los modistos de alta costura que eran clientes de mi abuela. A veces yo me acercaba al taller a recoger algún pedido, y siempre recordaré el olor a las pieles, las telas, las badanas, el pegamento… Y a ese hombre siempre armado de sus tijeras y cortando y preparando trozos de material que luego se convertían en maravillosos modelos de Dior, Balenciaga, Pertegaz …que aparecían en los figurines de moda.

    • Pilar dice:

      Ofelia!!!! Qué gran recuerdo!!! Casi huelo yo desde aquí el cuero y el pegamento…momento mágico el que nos acabas de relatar.
      Un besazo preciosa!!!

  3. Reyes Ramón dice:

    Ainss, esas cosas no las he vivido, yo también las conozco de las películas españolas que veíamos de pequeñas. Pero me encanta que tú nos las cuentes, son personajes que nunca deben ser olvidados.
    Gracias Pilar, un beso !

    • Pilar dice:

      Gracias a ti Reyes por hacer una visita al recuerdo de un pregonero :-) Me encanta saber que a través de este espacio has podido saber algo más de este oficio perdido.
      Ganas me da de darte un besazo, como no puedo te lo envío. Muak!!!

  4. Joel Pinto dice:

    ¡Hola, Pilarica!

    Yo si recuerdo uno. Le llamábamos el “fiiiiriquitifiri”… y era el amolador, que siempre pasaba por nuestra calle, en una motoneta toda viejecita ya, recordándonos que el amolaba todo lo que ya no tuviera filo.

    Y también recuerdo al frutero, que pasaba en una furgoneta, gritando “patillaaaaaaaaaaas, melooones”

    Recuerdos de una época que dejé atrás, hace muchos años en mi país.

    Lindo tu artículo. Se nota que te salen del corazón. ¿Cuando hablamos de amores?

    • Pilar dice:

      Y a mi me ha encantado saber de esos recuerdos tuyos tan entrañables. Cada vez que me contáis algo de vuestra infancia me parece que estáis conmigo :-) Qué sensación más bonitaaaaa
      Gracias Joel!!!
      Y si!!! Algún día hablaremos de amores…ainsss primeros amores…

  5. ¡¡Hola Pilar-pregonera!!
    No he conocido tampoco al pregonero, pero como bien dice Joel, sí al “afiladooooorrr”… ¡¡que por cierto, vuelve a andar por nuestras calles como antaño!! Un chico que se ha quedado sin trabajo remunerado y se ha lanzado con su bici y su cántico.

    Aquí en Irún cuando era txiki, en la calle mayor, había varios negocios variados: de maderas, que dejaban un magnifico aroma en la calle; tapicerias, con sus grandes telares, las viejas imprentas con sus tipografías…

    ¡¡Qué recuerdos has despertado en mí Pilar!! ¡¡Gracias!!

    ¡Espero tu próximo pregón! Muxus!!

    • Pilar dice:

      ¡¡Hola Amaia!! Me alegro que ese joven haya encontrado una salida como afilador. Creo que adaptándolo a los nuevos tiempos será muy buen negocio para él ;-)
      Leyéndote me parece estar viendo a la pequeña Amaia corretear por la calle antigua de Irún… Qué visión más entrañable!!!
      Un besazo preciosa!!!

  6. Montse Jeme dice:

    Es un gustazo leerte Pilar, escribes de maravilla y encima de cosas entrañables, que nos devuelven los mejores recuerdos. Yo también soy de ciudad, pero cuando iba al pueblo en verano, sí lo recuerdo, duró mucho tiempo. A mi me encantaba, aquel pitido que se te metía hasta dentro y el soniquete con el que se iba soltando la retahila…Lo bonita que era la trompetilla, toda dorada…También recuerdo el afilador, como dice Amaia, ése sí que casi a diario, ¡no tenía trabajo ni nada el hombre!…¿Ves?, consigues traernos recuerdos olvidados, guardados más bien…Me encanta este espacio, me encariña hasta conmigo, por apreciar más mis recuerdos. Muchas gracias, Pilar. Ahora, no es por nada, pero ya estamos esperando que nos cuentes cómo perdiste el reloj…Es lo que tiene jugar con el tiempo…Un besote, guapa.

    • Pilar dice:

      Montse, tengo la sensación de que la vida ha ido tan de prisa que no he tenido tiempo de disfrutar de pequeños detalles… he corrido tanto y tan de prisa que ahora me apetece, no volver al pasado, pero si disfrutar recordando momentos especiales. Lo que no sabía es que iba a disfrutar más leyendo vuestros comentarios que escribiendo mis pequeños recuerdos. Disfruto mucho capturando esos momentos olvidados y escribiéndolos para que no se vuelvan a escapar de mi memoria, pero lo que me está aportando grandes satisfacciones y alegrías es saber de vuestros recuerdos…Qué grandes!!! Magníficos!!! Entrañables!!! Todo un lujo leer algo como lo que acabas tu de transmitirnos :-)
      Muchísimas gracias Montse !!!
      Mil besos!!!

  7. Consuelo dice:

    Pilar! que artículo mas humano, personal,cariñoso, entrañable,sensible, bello y todos los adjetivos calificativos de lo bonito que es! Qué recuerdos mas maravillosos me traes a la mente.Yo si los viví muy de cerca (y sentí) al pregonero, a la mujer de los ultramarinos, a la bordadora, al cestero… en la casa de mis abuelos donde pasaba de pequeña los veranos. Al leerlo han venido las vivencias (y alguna fechoría que otra) que están entre mis recuerdos de niñez y que espero algún día compartirlos contigo para reírnos y desear que aparezcan de nuevo estos maravillosos oficios artesanos de la humanidad. Un beso muy fuerte campeona!

    • Pilar dice:

      Mi querida amiga, tus comentarios me acaban de dar una energía que no veas!!!! Graciasssssssssss
      Estoy deseando reír contigo y oírte relatar los veranos de tu niñez en casa de los abuelos. Qué historias tan maravillosas tendrás!!!
      Mil besos mi preciosa Consuelo!!!!

  8. Muy bonita tu entrada, con recuerdos del pasado y aunque no hace tantos años..¡¡que diferencia con lo de ahora!!
    Yo soy de ciudad, aunque si que he visto cosas como hacer cestos, pero pregineros no, y no pisé un pueblo como no fuera alguna vez de visita rápida y hasta que no me casé no pasé tiempo en el de mi marido, así que algunas cosas nunca las había visto. Luego he visitado mas y de todos me he enriquecido

  9. Pilar dice:

    Chary, muchas gracias por tu visita y por tu comentario que también enriquece :-) y mucho!!! Un besazo!!!

  10. JRequejo dice:

    Pilar, siempre nos traes a la memoria esos momentos sitos en los rincones olvidados de nuestra sociedad.

    Quiero darte las gracias por esta labor que hace que bajemos de nuestro estatus post-contemporáneos a los oficios del pleno siglo XIX que se extendieron durante tantos años hasta perderlos hace poco relativamente.

    Yo no conservo mi Casio de la comunión. :(

    Quizá el oficio que me traiga nostalgia sea el del repartidor de la Pitusa/Mirinda.

    Ese camión que cambiaba las cajas de 6 botellas de cristal de litro o litro y medio de la bebida refrescante Pitusa/Mirinda.

    • Pilar dice:

      Mi querido amigo, soy yo la que tiene que dar las gracias :-) Me encanta volver al pasado (sin perderme en él) y regresar con ese entrañable recuerdo que había olvidado…y todavía me gusta más compartirlo ;-) Pero lo que me está ilusionando más es leer vuestros comentarios. Es algo maravilloso!!! Y aquí tengo la prueba :-) Me acabas de recordar La mirindaaaa ¡¡¡Cuánto me gustaba!!! jajaja Gracias kini!!! Un besazo grande!!!

  11. Esther dice:

    Esto en Barcelona no sé si se estilaba, pero ¡lástima´¡ me hubiera gustado conocer a alguno. Besos!

    • Pilar dice:

      Esther, gracias por tu visita :-) Me ha gustado mucho verte por aquí!!! ¿¿Sabes?? Me encanta que hayas vivido un poco lo que era la figura del pregonero a través de este espacio.
      Un fuerte abrazo.

  12. Juan Urrios dice:

    Cada vez que leo tu blog me haces pasar un rato entrañable y me transporta a recuerdos similares en mi queridísima Andalucía. También recuerdo viejos oficios artesanos: el herrero que a base de darle la lata nos hacía aros de hierro con los que hicimos mas kilómetros que Fernando Alonso, el talabartero, que arreos mas maravillosos hacía o al menos así lo recuerdo, el zapatero remendón que hacía zapatos y botas a medida y también los arreglaba, las que cosían medias !, las costureras, el mecánico que nos hacia alguna carretilla infernal con la que nos tirábamos por las cuestas, enfin que sé yo tantas y tantas cosas vivimos con ilusión, ganas y creatividad y que hoy ni existen mas que dandole al botoncito…, hasta el próximo artículo querida Pilar, lo esperamos ansiosamente. Un gran abrazo

    • Pilar dice:

      Juan, me acabas de recordar las botas camperas que hacían algunos zapateros de mi tierra…ainsss me gustaría haber conservado alguna…
      Recordar contigo tantos oficios artesanos me ha hecho pasar un buen rato :-)
      Gracias por tu visita.
      Un fuerte abrazo.

  13. José Mª dice:

    Hola Pilar:
    Casi sin querer, he tropezado con lo que escribes.Nací en un pueblo pequeño del norte de Palencia y mis raíces aún siguen en el donde aún regreso cada fin de semana.En mi pequeño pueblo, también había un artesano de la mimbre que hacía verdaderas maravillas.Era curioso ver cómo sus manos iban dándole forma a canastos de todas las formas y modelos. El señor Ausencio, que así se llamaba este buen hombre,era el orgullo de su familia y por ende de sus convecinos. Un cariñoso recuerdo para él y un afectuoso saludo para ti de un gran seguidor
    gagovalca@yahoo.es

    • Pilar dice:

      José Mª, ante todo te pido disculpas por contestarte tan tarde, he tenido algún problemilla que otro con el blog que creo que ahora ya está resuelto ;-)
      Me hace mucha ilusión saber de Ausencio y de ese buen recuerdo que dejó en ti :-)
      Con tu visita y comentario acabas de aportar gran valor a este blog de recuerdos ¡¡¡Muchísimas gracias!!!
      Un fuerte abrazo.

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