Rincones olvidados

By Pilar Perez Baz

Posted by Pilar | enero - 24 - 2013 | 8 Comments

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Cuando los sonidos de una lluvia triste acompañan a una interminable tarde sin luz de un invierno ocioso, las voces que un día llenaron mis oídos regresan de algún momento de mi niñez y me recuerdan que un día quise conquistar Madrid.

Monopoly, el juego de las operaciones inmobiliarias.

Parece mentira que con los ratos que pasamos jugando a la banca estemos así…con lo que habíamos practicado…

En todas las casas de mis amigas había una mesa camilla donde poder jugar al Monopoly, y mientras en la calle el poderoso invierno mostraba su cruel fuerza, nosotras lo combatíamos encerrándonos en una de las casas, nos tapábamos con las faldillas hasta las narices y nos pegábamos cada vez más al brasero. Cuando ya llevábamos un rato calentándonos y sin nada que hacer, alguien proponía jugar a un juego de mesa, y en un minuto montábamos tal despliegue de juegos de mesa que no éramos capaces de encontrar sitio libre para colocar el tablero del Monopoly, porque al final siempre acabábamos jugando al Monopoly.

Era una época en la que el juego de la Oca ya no nos gustaba, nos parecía de pequeños, el parchís se nos presentaba aburrido y los demás juegos de la famosa casa Geyper los dejábamos para el día que alguien tuviera ganas de leer las instrucciones. ¿Alguien consiguió jugar a todos? Yo lo que más recuerdo eran los ratoncitos de colores con el rabo todo mordido, nadie sabía quien lo había hecho, pero en todas las casas estaban mordidos.

Pero volvamos al juego de comprar y vender propiedades, el juego de ganar ilusiones, y es que ya entonces… ¡Queríamos hacernos ricos!

Creo que en aquella época no sabíamos muy bien lo que iba a significar hoy en día tener una hipoteca…

Después de echar a suertes quien hacía de banca y perder un buen rato repartiendo el dinero y colocando todo el juego, alguien se tenía que ir para casa…¡vaya por dios!

Aún así, comenzábamos a jugar.

¡Cómo me gustaba comprar las calles rojas! Es que siempre caían ahí ;-)

En la mitad del juego siempre se oía una voz de alarma:

-¡Huele a quemado! ¿Quién ha metido el pie en el brasero?

Casi siempre era yo…

Y casi siempre me leían a mí una de las tarjetas de Caja de Comunidad, la que decía:

¡Ve a la cárcel! Ve directamente a la cárcel sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las vente mil pesetas.

¡Pues vaya!

Menos mal que podía comprar la carta de “Quedas libre de la cárcel”

Y así pasábamos las tardes lloronas de invierno con el mundo a nuestros pies, dinero, casas, hoteles…bueno, también había impuestos ;-)

Creo que alguno de nosotros aún seguimos jugando al Monopoly, no tenemos el mundo a nuestros pies, pero si en nuestras manos. A ver si jugamos bien ;-)

@PilarPerezBaz

 

8 Responses so far.

  1. Juan Urrios dice:

    Efectivamente que añoranzas con lo que cuentas, los juegos de mesa eran una institución: Juegos Reunidos Geyper, con su cajetón imponente de madera con múltiples y variados juegos a cada cual mas entretenido: La oca, el parchís, las damas, tres en raya, y el legendario y precursor del Monopoly: El Palé. Si habremos echado horas dale que te pego, como muy bien dices en una buena mesa de camilla con braseros de picón.., en Andalucía le echábamos romero para que oliese bien, se formaban unas fumatas que ni en el Vaticano cuando eligen Papa !. Hoy día ni braseros de picón ni juegos reunidos Geyper, no saben jugar ni falta que les hace, los juegos electrónicos y todas esas maquinitas infernales juegan por ellos, de la misma manera que no saben ni lo que es subirse a un árbol o jugar con un aro, hicimos mas kilómetros corriendo detrás de un aro que Fernando Alonso con su coche. Cada vez me encanta mas tu blog y tu magnifica idea al crearlo, que buenos recuerdos !. Fantástico tu post una vez mas.

    • admin dice:

      ¡Juan! ¿Sabes? a mi también me está gustando cada vez más este blog, y es que…¡me encantan tus comentarios! ¡Qué buenos! Gracias por hacerme pasar un rato tan agradable leyéndolos. un Besazo

  2. Amaïa Larrea Elgorriaga dice:

    ¡Querida Pilar!

    Me está gustando mucho la idea de este blog y sobre todo cómo lo estás planteando y cómo nos lo cuentas.
    Volver a recordar los viejos tiempos en compañía de este blog que eres tú, es un buen placer.

    Esperando tu próxima entrada con ilusión.

    Por cierto…, ¿los ratoncitos de colores no venían con los rabitos mordidos?? ;-)
    Un abrazo y Muxus!!

  3. Carolina Herrero dice:

    Es que el Monopoly es un clásico!! buenas tardes de domingo que hemos pasado todos jugando a ser magnates inmobiliarios… y ahora hay un montón de versiones, hasta para jugar con el Ipad… aunque yo prefiero el de toda la vida. Sabíais que hay un concurso en facebook para cambiar una de sus fichas??? quieren incluir una nueva y entre las candidatas hay una guitarra española… molaría una guitarra en el tablero… si os interesa os dejo el link http://goo.gl/lTCFZ

    • admin dice:

      Carolina, no sabía lo del concurso en Facebook!!! Gracias por la aportación y por tu visita!!! ¡Un fuerte abrazo!

  4. Joel Pinto dice:

    Pilar………….. Monopolio!

    Mi juego preferido. Que delicia cuando podías reunir la esquina amarilla-verde y poner casitas. Todos se ponían “verdes” de la envidia, aunque siempre la esquina más agraciada era la “azul-morada” porque, si tenías casas alli, la gente te caía y recién había cobrado.

    Ciertamente, los juegos de mesa una tarde de lluvia, son unas memorias inolvidables.

  5. admin dice:

    Joel, me alegro tanto que hayas visitado este blog…ya ves que además te invita a visitar el rincón de tus recuerdos ;-) ¡Gracias por tu aportación! ¡Un besazo!

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